Historia - La noche del Burrito Ortega

En Enero de 2004, Pedro Marchetta, DT de Belgrano, lo invitó a jugar un amistoso ante el Juniors y el jugador aceptó. No la pasó mal: la “B” ganó 2-1 con gol suyo y se fue ovacionado. Aquí revivimos los artículos periodísticos de aquellos días.

ORTEGA FUE INVITADO A LA FIESTA (22/01/2004)
El amistoso entre General Paz Juniors y Belgrano, que se jugará esta noche a las 21.30 en el estadio albo, podría contar con la presencia de un jugador de jerarquía internacional, porque “el Burrito” Arnaldo Ariel Ortega fue invitado a vestir la casaca celeste.

Ortega, quien se encuentra de vacaciones en Villa Carlos Paz, fue contactado por el entrenador de Belgrano, Pedro Marchetta, quien lo invitó a participar del encuentro amistoso de esta noche que tendrá un fin benéfico. El ex jugador de River se mostró sorprendido y al mismo tiempo agradecido de la invitación cursada por el DT.
Me gustó que me hayan invitado y si es posible voy a jugar”, aseguró el futbolista desde Carlos Paz.
¿Que Maradona se puso una vez la camiseta de Belgrano? Está bien, pero yo no soy ‘el Diego’, de todas formas me siento halagado por la invitación”, agregó el jugador.

La posible presencia de Ortega será otro aditamento especial al partido amistoso en el cual estará en juego la Copa “La Cordobesa” y cuya entrada general tendrá un valor de cinco pesos. Además, a las 19.30 jugarán el remanente de ambos equipos.

Los directivos de Juniors aprovecharán el partido amistoso para mostrar las remodelaciones que se realizaron en el estadio de Arenales y Río Cuarto de barrio General Paz, la renovada iluminación y el resembrado del campo de juego. Del total de lo recaudado, el 20 por ciento será destinado a los damnificados por el tornado que afecto a un sector de la capital cordobesa en diciembre pasado. Por su parte, la Asociación Cordobesa de Fútbol (ACF), informó que el porcentaje que le correspondía de la recaudación (entre el seis y el 10 por ciento), se sumará al dinero donado. Por ello estará presente en el estadio el presidente a cargo de la Agencia Córdoba Solidaria del gobierno provincial, Darío Ranco.
Presencia femenina. Pero como la fiesta debe ser total, los directivos de Juniors informaron que también estarán presentes en el estadio “Pata” Villanueva y la vedette Jacqueline Guerrero, quienes darán el puntapié inicial.

CON LA PERLITA DE ORTEGA (23/01/2004)
En medio de una clásica tormenta de verano, Belgrano le ganó 2-1 el amistoso a Juniors y se quedó con la Copa la Cordobesa ante una buena concurrencia de público (2.500 personas) que no sólo asistió para ver a los equipos que se preparan para disputar sus respectivos torneos, sino para disfrutar de cerca al “Burrito” Ariel Ortega, que siempre, más allá de las polémicas, será un jugador especial. Y para no fallarles, el ex River les devolvió el buen recibimiento con un golazo: Ortega recibió de Cobelli por el sector izquierdo del ataque, hizo el amague de pararla pero la dejó correr un poco y con pierna derecha remató por arriba del arquero para clavarla en un ángulo.


Más allá de esa perlita, la único que mostró el equipo ganador, Belgrano volvió a exhibir muchísimos problemas defensivos, sobre todo por el sector de Alejandro Castro. Una muestra de los problemas defensivos quedó expuesta en el gol del empate de Juniors: Jorge Maruán aprovechó un mal rechazo de Peppino; la paró, amagó, remató, la pelota dio en el travesaño, fue a buscarla y de cabeza marcó el gol.
En el arranque del complemento hubo devolución de gentilezas: Diego Alarcón pifió una pelota en el borde del área, Bezombe la tocó para atrás y Cobelli marcó el segundo.

Después, ya sin Ortega, con jugadores cansados por el trabajo de la pretemporada y por jugar en una cancha muy pesada por la lluvia caída, los hinchas celestes pudieron observar un generoso despliegue físico de José Luis Villarreal y un buen nivel futbolístico del recuperado (venía de una contractura) Fabián Albornoz. Y eso siempre será una buena noticia.

LA HINCHADA TE LO AGRADECE
Es una lástima que “el Burrito” Ortega no pueda jugar al fútbol en forma profesional.
Anoche mostró un buen estado físico, quizá no apto para la alta competencia, pero que no le impidió trasuntar una categoría muy distante de la que expusieron sus compañeros y sus rivales en la cancha.
Ortega no entró nunca en las rispideces del juego, trotó en el campo y puso en evidencia en dos jugadas que su ostracismo (ojalá temporario) no le ha impedido ni le impedirá ser generoso con el espectáculo.

Es plausible lo que hizo el jujeño para prestarse sin condiciones a un fin benéfico. No reflejó ningún tipo de vedetismo, le pusieron la cinta de capitán y fue el primero que pisó el renovado césped albo. Nunca se quejó, corrió hasta cuando le dio el físico y salió del campo igual que como entró: aplaudido respetuosamente por toda la gente.

Pero es necesario volver a lo que todavía puede entregar Ortega en un escenario futbolístico.
Desde su aparición fulgurante en el Mundial de Estados Unidos, en el que se lo llegó a anunciar como el jugador potencialmente más apto para suplir la decadencia de Diego Maradona, el jujeño alternó buenas y malas.

Fue tan criticado algunas veces como venerado en otras. Participó de períodos de incertidumbre en la selección argentina y ayudó a hacerla brillar en otros tramos luminosos. Al margen de esos avatares, que involucraron apiladas fantásticas y demasiados regateos que provocaban la crispación y la ira de sus detractores, el ex River Plate siempre expuso algo que nunca buscó ni encontrará en ninguna orden táctica ni en ningún mecanismo preparado durante meses para lograr algún gran objetivo: sus ganas de jugar, su habilidad innata.

El golazo que hizo “el Burrito” en la cancha de Juniors en una simple y contundente muestra que un jugador de ese nivel no necesita de la farragosa dialéctica de quienes quieren ganar un partido desde un banco de suplentes. Ortega, y algunos otros pocos elegidos, no son más que sencillas arandelas a las que ellos mismos necesitan ajustar para producir lo mejor de su propia cosecha.

Lo disfrutaron, esencialmente, los hinchas de Belgrano, muchos de ellos ya transformados en la generación posterior a la que vio a Diego Maradona jugar en el Estadio Córdoba, también con la camiseta celeste, en un amistoso frente a Vélez Sársfield.


En aquel entonces, con la misma predisposición por agradar al público, Maradona refulgía en cada movimiento; parecía un Fórmula Uno que esquivaba obstáculos a mil por hora aunque también demostraba su condición terrenal al pegar un penal en un palo. Fue después del Mundial ‘86; vivía su apogeo como deportista.

Casi 18 años después, el privilegio volvió a corresponderle a los de Alberdi. Ortega recibió una pelota de Cobelli, se perfiló para pegarle de derecha y su envío se metió en un ángulo del arco de Del Olmo. Esos pequeños actos, aún en hombres que se hayan equivocado en la vida, se los recuerda por mucho tiempo. En eso hacen la diferencia. 

UN “BURRITO” LEGAL
La presencia de Ariel Arnaldo Ortega con la camiseta de Belgrano hizo pensar que podría generarse algún conflicto de tipo legal, teniendo en cuenta que el futbolista está suspendido por la Fifa luego de sus conflictos con el Fenerbahce de Turquía.

Por ese motivo, los dirigentes de la ACF se pusieron en contacto con la cúpula del Consejo Federal y desde ahí les dijeron que no había ningún tipo de inconvenientes para que el ex River fuera parte del encuentro benéfico de anoche.

“El jugador está impedido de ser fichado por cualquier club afiliado directa o indirectamente a la AFA. Pero no tiene prohibido jugar al fútbol”, palabras más palabras menos, eso es lo que les comunicaron desde el Consejo Federal a los dirigentes de la ACF. 



FUENTE: Diario La Voz del Interior
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